Hacía tiempo que entraba ni en mi propio Blog... por llamarlo de algún modo. La verdad es que no tenía fuerzas para enfrentarme a lo que diríamos es un papel en blanco e intentar pintarlo con letras que tuvieran algún sentido.
El descando del guerrero: Así es como podría llamar a los fines de semana. Por fín llegó el viernes tarde y con él, el indicador de mi energía parece que está bajo mínimos. Que suerte tengo al llegar a casa y ver a mis dos champiñones que corren por venir a darme un beso en cada mejilla. El domingo por la noche volveré a tener las pilas a tope y mientras tanto aprenderé que todos los esfuerzos son pocos cuando las ves y las puedes disfrutar. Un petó Aina. Un petonet Carla. I per tu Txell, 2.